jueves, 24 de febrero de 2011

La tentación

Podría querer conseguirte con poemas,
intentaría acalamelarte con versos
sencillos, lentos y romanticos quizás,
pero no serán verdaderos los besos
que recibire como preciados regalos.

Ya no quedan rosas en el jardín,
ya no quedan tintas para escribir,
ya no quedan labios de carmín,
ya no quedan sueños que sentír.

Siento que las palabras suenan a melodía,
que una canción que cantas sobre jazmín
con flores de corínto intenso iluminaría
el balcón, la fachada y el rincon de mi jardín.

Es la pobreza de amar lo que no puede sentír,
la llamada de los cantares como juglares,
de los llantos infantiles de pequeños infantes
que sonrien con notas y gritan al pedir
una atención que solo ellos pueden resistir.

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